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Monasterio Nuestra Señora de la Altagracia y San José2018-02-14T04:34:53-04:00

Monasterio Nuestra Señora de la Altagracia y San José
Baní

El Espíritu comenzaba a soplar y a poner en los corazones de nuestros Padres Carmelitas Descalzos el deseo de tener a sus hermanas en el país.   Es en el año 1985 cuando el P. Juan Luis Rodríguez ocd,  pide al Provincial de Castilla, en ese entonces el P. Augusto Guerra, traer a las hermanas. Sin   embargo, aún era el momento de Dios.  Hubo que esperar unos años a que fuera creada la Diócesis de Baní. El Señor inspiró a Mons. Príamo Pericles Tejeda Rosario, su primer Obispo, para que él mismo solicitara la fundación tan querida y deseada por nuestros   Padres. Recién creada  la Diócesis de Baní,  en carta fechada 23 de Septiembre de 1987,  Mons . Príamo hace la  petición con estas palabras:

Reverenda madre María Nieves de la Santísima Trinidad
Presidenta de la Asociación san José

Madre María Nieves: Le saluda con cariño un viejo Obispo de una Diócesis joven, para  hablarle de una fundación en este país donde estamos ya en plena celebración de los 500 años de Evangelización (1492 – 1992).

Se trata de la Diócesis de Baní, creada hace menos de un año y erigida desde el 23 de este año. Es la  última y más   pequeña de las nueve Diócesis de la República Dominicana y la cuarta en población con un millón de habitantes. Tenemos 11 Parroquias, 32 Sacerdotes y unas 75 religiosas. Abrimos hace dos semanas un  Seminario menor, con 10 seminaristas, tenemos 14 en el Seminario Mayor  de Santo Domingo, y uno en el  Seminario Mayor de Toledo, España.

En fin, tenemos ilusión con la posibilidad de que las Carmelitas Descalzas puedan venir a la Diócesis de Baní y como Obispo Diocesano las invito formalmente a establecer su Monasterio en la Diócesis. Con el Padre Provincial de los      Carmelitas Descalzos y con el Párroco de San Judas Tadeo y “padrino” (por su interés) de la fundación, Padre Juan Luis Rodríguez, hemos visto los posibles lugares en la Diócesis de Baní, tanto el definitivo como el temporal de llegada.

De mi parte, les ofrezco mi respaldo y ayuda, mi acompañamiento e interés, y sobre todo mi convicción  de la necesidad de la presencia de la oración vivida en experiencia de clausura comunitaria, en este caso en las  Carmelitas Descalzas.

Lo dejo en manos de Su Madre, para que bajo la advocación de Nuestra Señora de Regla, Patrona de la Diócesis, lo   introduzca a su hijo Jesús, y El hará el resto. En el interior oramos incesantemente. En el Señor Jesús,

PRIAMO TEJEDA ROSARIO
Obispo de Baní

La respuesta no se hizo esperar.  Le  tocaba a María Nieves, presidenta de la Asociación “San José” de Castilla-Burgos, movilizar los trámites y conseguir el número adecuado de 8  hermanas para lanzarse a la fundación.

Siguiendo paso a paso  los datos históricos de la fundación que aparecen en nuestro  archivo, a la hora de poner mano a la obra se da una verdadera lucha entre Dios,  que por un lado  apoya la fundación, a través de medios humanos y, por otro lado, los muchos inconvenientes que tuvieron que afrontar hasta que llegase el 5 de Noviembre de 1988. El primer paso era tener el número de hermanas para la misión y la debida aprobación.  Cinco hermanas, provenientes de 3 Monasterios (Madrid, Toro y Salamanca) de la Asociación “San José” de Castilla-Burgos se pusieron a disposición, a   semejanza de  aquel muchacho del Evangelio que ofreció lo poco que tenía para que se obrase el milagro de la multiplicación de los panes. Así lo hicieron ellas… y se obró el milagro.

El Prepósito General de la Orden en ese sexenio  era el P. Felipe Sáinz de Baranda, quien aprobó el proyecto  y puso todo su empeño en que no se dejase de hacer.   Ya para esta fecha es provincial de Castila el P. Juan Jesús  Sánchez.  El padre Felipe en su primera carta enviada a María Nieves la anima con estas palabras:  “…El compromiso asumido con Mons. Príamo y con el Episcopado Dominicano debe  cumplirse , y queremos cumplirlo con un profundo sentido eclesial, de amor y servicio a una Iglesia local, que ha pedido la presencia de un Carmelo contemplativo y        teresiano.  Con la gracia de Dios, por lo tanto, se va a realizar.  Con esa misma gracia se irán superando las     dificultades que van surgiendo y  que  posiblemente surgirán  aún en el camino de la nueva fundación.  Que no tiene por qué ser fácil y triunfante una fundación teresiana” . (Roma, 25 de Marzo de 1988).

Estamos apenas iniciando el proceso fundacional y sí hubo sufrimiento y contrariedad, no podía ser de otra manera. Este era un criterio teresiano cada vez que ella emprendía una nueva fundación.  El mismo  que le dijo a Teresa: “El demonio pone todas sus fuerzas por impedir aquella fundación, ponlas tú de mi parte, porque se haga” o “Ahora, Teresa, ten fuerte”… “¿Qué temes, cuándo yo te he fallado?,  El mismo que he sido, soy ahora”… es el mismo que impulsó a estas cinco mujeres y las llenó de  valentía y entusiasmo.

A solo unos días de la partida y despedida, el P. General,  P. Felipe Sáinz de Baranda, se hace presente de nuevo con una carta alentadora dirigida a las enviadas.  Escribe así:

Apreciada hermana: Paz y Esperanza en el Señor.

He recibido su atenta carta del 1 de este mes en la que me informa sobre la marcha de la nueva fundación en   República Dominicana.  Le agradezco de corazón el que me tenga al corriente de esta fundación, que llevo tan cerca del corazón.

Y como veo que la fecha del 5 de Noviembre está ya próxima, y por tanto la hora de partir, como los Apóstoles y los Misioneros de todos los tiempos, a llevar la presencia del Señor, encarnada en la vida contemplativa, les escribo para desearles de nuevo, la ayuda del Señor, la presencia de su Espíritu  y la protección de nuestra Señora de La Altagracia, de Regla y del Carmelo (tantos y bellos nombres para una misma Madre y Señora).

Vayan, tranquilas, serenas, alegres, sabiendo que la Iglesia y la Orden las acompaña y seguras de que, si son fieles a su vocación contemplativa apostólica, nunca les faltará nada ni en lo espiritual ni en lo material, porque Dios es fiel, rico en misericordia y ama y acompaña siempre a los que le buscan y le sirven con corazón libre y limpio.  Para todas envío mi Bendición.
P. Felipe Sáinz de Baranda, O.C.D.     

Prepósito General.
Llegó el gran día esperado por todos, en que estas cinco hijas de Teresa y Juan    emprendían esta gran aventura fundacional.  El 5 de Noviembre de 1988, primer sábado de mes,  a las 5 de la mañana, arribaron con sus maletas cargadas de alegría,             entusiasmo, espíritu misionero y con la “determinada determinación” cual hijas auténticas de Santa Teresa de Jesús.

La pequeña comunidad se instaló en una casita de madera, detrás de la Catedral, donde permanecieron   por 3 años.   La fundación quedó instaurada con la entronización del Santísimo Sacramento, el día 19 de Noviembre, dentro de las fiestas patronales en honor a nuestra Señora de Regla, Patrona de Baní.

Al año siguiente, el día 24 de Septiembre de 1989, festividad de Ntra. Sra. de Las  Mercedes, Patrona del pueblo Dominicano,  se dio el primer picazo para la construcción del  Monasterio, en un terreno donado con amor y generosidad por Don Julio Franjul, (q.e.p.d.) y familia.
Se escogió para la construcción del Monasterio una pequeña  colina  situada en la periferia oeste de la ciudad, al lado de la autopista que comunica con la ciudad de Azua. Varias colinas adornan este  paisaje majestuoso. Sus distintas elevaciones como   que invitan a todos a un encuentro con el Creador, como bien lo cantó San Juan de la Cruz en unos de sus poemas:

“Mi Amado las montañas, 
los valles solitarios nemorosos, 
las ínsulas  extrañas, los ríos sonorosos
el silbo de los aires amorosos”.

“Mil gracias derramando 
pasó por estos sotos con presura 
y yéndolos mirando con sola su figura 
vestidos los dejó de su hermosura”.

La Divina Providencia hizo posible que se extendiera  a la Iglesia Dominicana la obra iniciada por Santa Teresa de Jesús en el siglo XVI.  Cuatro siglos después, en una fecha            memorable para  el Carmelo,  14 de Diciembre de 1991, Solemnidad de S. Juan de la Cruz,  que en ese año coincidía con la clausura del IV centenario de su muerte, y en vísperas del V centenario de la llegada del Evangelio a América en 1492, se inauguraba el  Monasterio bajo el título de  “Nuestra  Señora  de La Altagracia y San José”.


Si nuestra Santa Madre Teresa de Jesús experimentó en los últimos años de su peregrinar y trajinar en las fundaciones, que le faltaban las fuerzas físicas y el    ánimo, sintiendo al mismo tiempo un impulso renovador que la alentaba y fortalecía, de la misma manera nuestras madres fundadoras, con la confianza puesta en Dios y en la protección maternal de  nuestra Santísima Madre, la Reina del Carmelo, se  prestaron para ser las verdaderas intérpretes de la voluntad de Dios y ser auténticas portadoras del carisma Teresiano-Sanjuanista.

Cuanto hemos podido constatar y experimental  en el transcurso de todos estos años, solo se puede entender  afirmando que, “si hoy podemos contar con un Carmelo  Descalzo  en nuestro país, es porque el  mismo Dios ha sido, es y seguirá siendo el único protagonista”.  Solo Él capacitó a las hermanas de entonces y  nos seguirá capacitando a nosotras y  a las futuras generaciones que nos sucederán.